El loro arcoíris — híbrido espectacular de Ara ararauna × Ara macao. Plumaje multicolor único, inteligente y sociable. Criado a mano desde pichón en Llíria, Valencia.
El guacamayo Catalina, también conocido como Rainbow Macaw o loro arcoíris, es un híbrido de primera generación entre el guacamayo Azul y Amarillo (Ara ararauna) y el guacamayo Escarlata (Ara macao). Es uno de los híbridos de psitácidos más espectaculares que existen: cada ejemplar combina el porte majestuoso del ararauna con el plumaje encendido del macao, produciendo un resultado cromático único e irrepetible.
A diferencia de otras aves donde los ejemplares de la misma especie se parecen mucho entre sí, el guacamayo Catalina presenta una variación individual extraordinaria: el naranja del pecho puede ser más intenso o más suave, el verde de las alas más brillante o más apagado, la cola con más o menos rojo. No hay dos guacamayos Catalina iguales. Esa singularidad es parte de su enorme atractivo.
En Paraíso de Aves criamos el guacamayo Catalina a mano desde la primera semana de vida, en nuestras instalaciones de Llíria, Valencia. Cada pichón es socializado con personas, acostumbrado al contacto humano desde que sus ojos se abren, formando un vínculo profundo con su futuro hogar. Entregamos con documentación CITES completa, anilla de identificación y certificado veterinario de salud.
El guacamayo Catalina hereda la talla grande de sus dos progenitores: los adultos miden entre 85 y 95 cm de longitud (pico a cola) y pesan entre 900 y 1.100 g. La envergadura alar puede alcanzar los 100–115 cm, lo que lo convierte en una de las aves de compañía de mayor porte.
Su plumaje combina zonas características de ambas especies progenitoras:
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Nombre común | Guacamayo Catalina / Rainbow Macaw / Loro Arcoíris |
| Origen | Híbrido: Ara ararauna × Ara macao |
| Longitud | 85–95 cm (pico a cola) |
| Peso | 900–1.100 g |
| Envergadura | 100–115 cm |
| Esperanza de vida | 50–60 años en cautividad |
| Capacidad de habla | 30–50 palabras o frases |
| Documentación | CITES Apéndice II (ambas especies progenitoras) |
El guacamayo Catalina es considerado por muchos criadores como el mejor equilibrio entre los dos extremos de temperamento de sus progenitores: tiene la energía y el carácter extrovertido del escarlata, pero también la docilidad y la afectuosidad del ararauna. El resultado es un loro sociable, juguetón y profundamente apegado a su familia humana.
Los ejemplares criados a mano desde pichón —como todos los que salén de Paraíso de Aves— desarrollan un vínculo especialmente intenso con su propietario principal, aunque aceptan bien a otros miembros de la familia. Son aves que buscan activamente el contacto físico: les encanta que les rasquen la nuca, subirse al hombro y participar en las actividades del hogar.
La dieta del guacamayo Catalina debe ser variada y equilibrada, combinando varios grupos de alimentos. En Paraíso de Aves seguimos las recomendaciones de la Asociación de Veterinarios de Aves Exóticas (EAAV) para psitácidos grandes:
Alimentos prohibidos: aguacate (tóxico), chocolate, café, cebolla, ajo, alcohol, semillas de manzana o pera, comida muy salada o con azúcar añadida.
El agua fresca debe renovarse al menos dos veces al día. Los guacamayos grandes son propensos a mojar la comida en el bebedero —usar fontanas de tipo pezón o bebederos profundos puede reducir este comportamiento.
El guacamayo Catalina es un animal de gran tamaño y alta actividad. Necesita una jaula generosa donde pueda extender las alas, subir, bajar y masticar sin restricciones. Las medidas mínimas recomendadas son 120 × 90 × 150 cm, aunque lo ideal es 180 × 90 × 180 cm o más.
Para recomendaciones de tamaño y equipamiento específico, consulta nuestra guía de jaulas para loros.
Fotografías reales de los ejemplares de Paraíso de Aves. Lo que ves es lo que tenemos.
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El guacamayo Catalina es una excelente opción para familias con experiencia previa en loros grandes. Criado a mano desde pichón, es afectuoso y adaptable, pero no debe confundirse con una mascota de mantenimiento sencillo.
Los niños deben aprender a interactuar con respeto: el pico de un guacamayo puede ejercer una fuerza de mordida de más de 30 kg/cm², lo que requiere que los niños menores de 10 años sean siempre supervisados. Con adolescentes y adultos, el Catalina suele ser sumamente cariñoso y busca el contacto activamente.
Son aves que valoran la rutina y el entorno estable. Cambios bruscos de horario, ruidos extremos o reubicaciones frecuentes pueden generar estrés. La constancia en los cuidados es clave para tener un Catalina equilibrado y feliz durante sus 50–60 años de vida.
El guacamayo Catalina hereda del ararauna una buena predisposición al habla, aunque con cierta variabilidad individual. Los ejemplares más motivados pueden aprender entre 30 y 50 palabras o frases cortas, especialmente cuando el entrenamiento comienza desde jóvenes (3–6 meses de edad).
Lo más efectivo es trabajar con sesiones cortas (5–10 minutos) varias veces al día, siempre con refuerzo positivo (premios de comida) y mucha paciencia. Las palabras asociadas a acciones concretas —"¡arriba!", "¡agua!", "¡hola!"— se aprenden antes que las abstractas.
Más allá del habla, el guacamayo Catalina es un gran imitador de sonidos ambientales: timbres, teléfonos, música, incluso el ladrido de otros animales de la casa. Esta capacidad de imitación es parte de su inteligencia y curiosidad natural.
El guacamayo Catalina es un híbrido de primera generación entre el guacamayo Azul y Amarillo (Ara ararauna) y el guacamayo Escarlata (Ara macao). El resultado es un loro espectacular con plumaje multicolor —naranja, verde, azul y rojo— que combina lo mejor de las dos especies progenitoras.
El guacamayo Catalina puede vivir entre 50 y 60 años en cautividad con los cuidados adecuados. Es un compromiso para toda la vida, por lo que es importante planificar su cuidado a largo plazo.
Sí, el guacamayo Catalina es un buen hablador. Con paciencia y entrenamiento constante puede aprender entre 30 y 50 palabras o frases cortas. Su capacidad de imitación varía entre individuos, pero criado a mano desde pichón siempre muestra más disposición al habla.
Sí. Como híbrido de dos especies incluidas en el Apéndice II de CITES, el guacamayo Catalina requiere documentación CITES para su comercio legal. En Paraíso de Aves entregamos toda la documentación oficial completa: certificado CITES, anilla de identificación y certificado veterinario.
Un guacamayo Catalina adulto consume entre 100 y 150 g de alimento diario. La dieta ideal combina pellets de calidad (40–50 %), frutas y verduras frescas (30–40 %) y semillas como suplemento ocasional. Las nueces de macadamia y los frutos secos son muy apreciados como premio.
El guacamayo Catalina necesita una jaula mínima de 120×90×150 cm. Idealmente 180×90×180 cm o más. La envergadura alar de hasta 115 cm exige espacio real para estirarse. Se recomienda también tiempo diario fuera de la jaula en un área supervisada.
Sí, el guacamayo Catalina criado a mano es afectuoso y tolerante. Es adecuado para familias con niños mayores de 10 años que entiendan sus necesidades. Requiere supervisión en la interacción con niños pequeños, ya que su pico poderoso puede causar daño involuntario.
El precio varía según la edad, el sexo y la disponibilidad. Para conocer el precio actualizado de nuestros ejemplares disponibles, escríbenos a paraisodeloros@gmail.com. Todos nuestros guacamayos incluyen documentación CITES completa.
Sí, realizamos envíos a toda la Unión Europea con la documentación CITES correspondiente. El transporte se realiza con especialistas en aves vivas y caja IATA homologada, garantizando el bienestar del animal durante el viaje.
Escríbenos para conocer la disponibilidad actual, precio y fotos en vídeo de los pichones disponibles. Resolvemos todas tus dudas sin compromiso.