La Cacatúa Blanca (Cacatua alba), también conocida como Cacatúa Paraguas por su espectacular cresta que al abrirse recuerda al armazón de un paraguas, es la especie de cacatúa más afectuosa que existe. Y eso, que parece una virtud sin matices, viene acompañado de una cara que hay que conocer bien antes de adoptarla.

Originaria de las islas Molucas del Norte en Indonesia —un archipiélago de selvas tropicales húmedas— la Cacatúa Blanca lleva siglos acompañando a los seres humanos. Su plumaje completamente blanco, su cresta extraordinaria y su carácter sobredemandante la han convertido en una de las aves más deseadas del mundo, y también una de las más abandonadas.

El problema del abandono en cacatúas blancas

La Cacatúa Blanca es la especie de loro que más frecuentemente llega a protectoras y centros de rescate en España y Europa. La razón es siempre la misma: sus propietarios subestimaron el nivel de exigencia que requiere. Un cachorro de Cacatúa Blanca es irresistible —busca el contacto, se acurruca, pide mimos—, pero al madurar desarrolla comportamientos que requieren un propietario muy preparado: chillidos de alta intensidad para reclamar atención, plumas deshilachadas si se aburre, mordeduras cuando no obtiene lo que quiere.

Por eso en paraisodeaves insistimos en la preparación previa: habla con nosotros, visita el criadero, conoce el ave en persona antes de decidir. La Cacatúa Blanca merece un hogar para toda su vida, que puede llegar a los 60 años.

El lado maravilloso de la Cacatúa Blanca

Cuando se le dan los cuidados que necesita, la Cacatúa Blanca es incomparable. Baila, hace trucos, reconoce a cada miembro de la familia por su voz, aprende frases contextualizadas y desarrolla una personalidad tan rica que parece humana. Ver una Cacatúa Blanca bien socializada interactuando con su familia es uno de los espectáculos más conmovedores del mundo animal.