El Periquito Collar Indio (Psittacula krameri manillensis) es una de las aves más fascinantes del mundo de los loros. Con su elegante silueta —40 cm de longitud incluyendo la larga cola graduada— y el inconfundible collar negro que adorna los machos adultos, es un espécimen que impresiona incluso a quienes no son aficionados a las aves.
Originario del subcontinente indio, el Ringneck (como se conoce internacionalmente) es hoy una de las especies más criadas en cautividad de Europa, en parte gracias a su capacidad de habla excepcional y en parte por la enorme variedad de mutaciones de color disponibles: azul, amarillo (lutino), violeta, albino, canela y decenas de combinaciones más.
Una especie que requiere paciencia
El Periquito Collar Indio no es un loro para impacientes. A diferencia de la cacatúa o el Conuro del Sol —que buscan el contacto desde el primer momento— el Ringneck necesita tiempo para establecer confianza. Los jóvenes pasan por una fase llamada "bluffing" entre los 4 y los 18 meses, durante la cual pueden ser bastante mordedores. Esta fase es completamente normal y transitoria.
Una vez superada esa etapa y establecido el vínculo, el Ringneck se convierte en un compañero leal, juguetón y con una capacidad de habla que sorprende a todo el mundo. Los mejores ejemplares aprenden cientos de palabras y utilizan frases en contexto, algo que los acerca al nivel del loro gris africano en términos verbales.
Mutaciones de color: todo un universo
Uno de los grandes atractivos del Ringneck es la diversidad de mutaciones disponibles. La coloración salvaje es verde brillante, pero existen docenas de variantes en cautividad: lutino (amarillo intenso), albino (blanco con ojos rojos), azul cielo, violeta, turquesa, canela, jade y sus combinaciones. La elección del color es puramente estética —no afecta al carácter ni a la salud del ave.