La Cacatúa Galah (Eolophus roseicapilla) es el símbolo alado de Australia. Con su sorprendente plumaje bicolor —rosa frambuesa intenso en cabeza, cuello y pecho; gris perla en dorso, alas y cola— es imposiblemente bonita y perfectamente reconocible incluso para quienes no conocen el mundo de los loros. En los cielos de Australia, bandadas de miles de Galahs tiñen el horizonte de rosa al atardecer.

En cautividad, la Galah se ha ganado un hueco importante en los hogares europeos gracias a su carácter afectuoso y su personalidad divertida. Es una cacatúa "ligera" en comparación con la cacatúa blanca o paraguas —no tan demandante emocionalmente— lo que la hace más manejable para propietarios con experiencia moderada.

Carácter: la combinación perfecta de cariño y carácter

La Galah es una cacatúa juguetona y algo traviesa. Aprende rápidamente qué comportamientos consiguen atención —aunque sea negativa— y los repite sin escrúpulos. Esta inteligencia práctica la hace divertida de tener pero también exige consistencia en el manejo: ignorar los comportamientos no deseados y recompensar los positivos es la clave.

A diferencia de la cacatúa de cresta amarilla, que puede ser agresiva con extraños, la Galah suele mostrarse curiosa y relativamente tolerante con visitas. Con una buena socialización desde pequeña, puede llegar a interactuar amigablemente con cualquier persona.

Salud y longevidad

Uno de los datos más importantes sobre la Galah: puede vivir entre 40 y 60 años en cautividad bien gestionada. Esto la convierte en uno de los compromisos más largos del mundo de las mascotas. Hay Galahs que han sobrevivido a sus propietarios originales y pasado a una segunda generación de la misma familia.

El principal problema de salud en Galahs cautivas es la obesidad. Son aves que en libertad vuelan kilómetros al día y en cautividad ese ejercicio no existe. Una dieta baja en grasas, sin pipas de girasol y con mucha verdura, combinada con vuelo libre diario, mantiene su peso en rango ideal.